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27-12-2020

Poemas de Francisco Sandalio Rey,
dedicados a la esclavitud infantil.


A LA NIÑA ESCLAVA

Yo quiero ser sincero conmigo.
Lloraban sus ojos verdes
ríos de lágrimas, a mares lloraban.
Lloraban sus negras penas.
Lloraba la niña esclava.

Yo quiero ser sincero contigo.
La pequeña lloraba acurrucada,
lágrimas verdes, color esperanza.
Lloraba su cuerpo entero.
Lloraba la niña esclava.

Yo también quiero llorar contigo.
Lloraban sus manos negras,
lloraban sus heridas amargas,
lágrimas rojas, color justicia.
Lloraba la niña esclava.

Amigo, ¿quieres ser sincero contigo?
Lloraban sus manos rojas,
lloraban en tu corazón de piedra.
Lloraban sus ojos verdes,
Dios quiera que no se pierda.

Gota a gota en tu corazón lloraba.
Lloraba en tu corazón sincero.
Lloraba sobre piedra que se partía.
Lloraba en tu corazón amigo.
Lloraba y daba vida mientras moría.

Francisco Sandalio Rey



LAMENTO DEL NIÑO ESCLAVO

En las tardes duelen mucho las manos
Se rajan. El frío quema»
Se lamenta Nestor. Un niño esclavo,
Minero, curtido de amargas penas.

Las manos encallecidas, los pies descalzos,
Las aguas estridentes, acuchilladas bajan.
Se hizo el silencio. No recuerda sus años;
desde muy pequeño se hunde en las aguas.

¿Quién prestará su voz a estos niños?
¿Quién los librará de estos clavos?
¿Quién tendrá la vergüenza, amigo,
de luchar por los niños esclavos?

Mirándome de frente sin pestañear,
Dijo, con profundos y sonrientes ojitos:
«no sé cuánto gano». No podía descansar
y su paga es la de un panecito.

Engañados, arrojados en este infierno,
En las garras que devoran sus vidas,
Cementerios clandestinos llenos,
Si quieren escapar les asesinan.

¿Quién prestará su voz a estos niños?
¿Quién los librará de estos clavos?
¿Quién tendrá la vergüenza, amigo,
de luchar por los niños esclavos?

Son ya legión los niños esclavos:
mineros, prostitutas…, millones de niños
que en su tierna infancia son crucificados
en campos de concentración, de exterminio…

Sin que lo sepamos sufren día y noche
en los pozos negros condenados,
trabajando para nuestro derroche
en las profundas tinieblas torturados.

¿Quién prestará su voz a estos niños?
¿Quién los librará de estos clavos?
¿Quién tendrá la vergüenza, amigo,
de luchar por los niños esclavos?

Francisco Sandalio Rey

Solidaridad.net